← Volver a Biblioteca para Familias
Artículo

Socializar no es solo estar con otros

Por Marisa Angulo ·

Escuchar este artículo

Estar rodeado de niños no significa estar socializando

A veces creemos que un niño está socializando simplemente porque está rodeado de otros niños.

Pero socializar es mucho más que compartir un mismo espacio.

Implica saber entrar en una conversación, esperar turnos, interpretar gestos, notar si el otro está interesado, cambiar de tema cuando corresponde, aceptar que los demás pueden querer algo distinto y entender muchas reglas sociales que nadie explica porque damos por hecho que se aprenden solas.

Para muchos niños autistas, esas reglas no aparecen de forma intuitiva.

Puede querer relacionarse y no saber cómo

Y eso no significa necesariamente que no quieran relacionarse.

Muchos sí quieren.

El problema es que no siempre saben cómo hacerlo.

Pueden querer participar y terminar hablando demasiado de su tema favorito.

Pueden interrumpir sin darse cuenta.

Pueden decir algo que el otro recibe mal y no entender qué pasó.

Pueden quedarse solos en el recreo no porque prefieran siempre la soledad, sino porque no saben cómo entrar en el juego de los demás.

Pueden ser encantadores con adultos y, sin embargo, tener enormes dificultades con sus pares.

Esto fue algo que yo observé mucho con mi hijo.

Era risueño, simpático y se ganaba fácilmente a las personas.

Pero eso no era suficiente para que socializar surgiera de manera natural.

Había cosas que necesitaban ser enseñadas.

Encontrar puertas de entrada que tengan sentido

Y también había que buscar puertas de entrada que tuvieran sentido para él.

En una oportunidad, durante un Mundial de fútbol, me pidió que le comprara un álbum de figuritas.

Me sorprendió porque a él no le interesaba el fútbol.

Le pregunté para qué lo quería.

Y me respondió:

“Es que me ayuda a socializar.”

Había comprendido algo importantísimo.

No necesitaba convertirse en otro niño ni empezar a amar el fútbol.

Había descubierto una herramienta que le permitía acercarse a los demás.

Eso es muy distinto de obligar a un niño a “ser sociable”.

Se trata de ayudarlo a comprender cómo funcionan las interacciones y darle recursos para poder participar cuando quiera hacerlo.

Porque muchas de las normas sociales no están escritas en ningún lado.

Los demás las vamos aprendiendo casi sin darnos cuenta.

Ellos pueden necesitar que alguien se las haga visibles.

Socializar también necesita práctica

Y también necesitan práctica.

No basta con explicar qué significa compartir, conversar, esperar un turno o ponerse de acuerdo.

Hay que vivirlo.

Probar.

Equivocarse.

Volver a intentarlo.

Por eso siempre digo que socializar se aprende socializando, pero eso no significa simplemente colocar a un niño dentro de un grupo y esperar que descubra solo cómo hacerlo.

A veces primero habrá que darle herramientas.

Ayudarlo a sentirse seguro.

Enseñarle algunas claves.

Y después permitirle experimentar.

Porque el objetivo no es que sea el alma de la fiesta.

Es que pueda relacionarse con los demás sin dejar de ser quien es, y que tenga suficientes herramientas para construir los vínculos que sí quiera tener.

Si esta lectura te acompañó…

De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.

Lecturas relacionadas

Quizá también quieras leer: Hablar no es lo mismo que comunicarse.