Hablar no es lo mismo que comunicarse
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Una de las cosas que más confusión genera es escuchar:
“Pero si habla perfectamente.”
Y pensar que, por eso, no puede tener dificultades de comunicación.
Tener palabras no es lo mismo que saber utilizarlas
Pero hablar y comunicarse no son lo mismo.
Una persona puede tener muchísimo vocabulario, construir frases complejas, incluso hablar varios idiomas, y aun así tener dificultades para usar el lenguaje de una forma adecuada en la vida cotidiana.
Eso es lo que ocurre cuando hay dificultades en la comunicación pragmática.
La pragmática tiene que ver con el uso práctico y funcional del lenguaje: saber qué decir, cómo decirlo, cuándo decirlo, interpretar lo que el otro quiso decir y adaptar nuestra forma de comunicarnos según la situación.
Una conversación contiene mucho más que palabras
Porque una conversación no son solo palabras.
También hay gestos.
Tonos de voz.
Silencios.
Miradas.
Intenciones.
Dobles sentidos.
Información que nadie dice de forma explícita porque damos por hecho que el otro la entenderá.
Y ahí pueden aparecer muchas dificultades.
Un niño puede hablar muchísimo sobre un tema que le apasiona sin darse cuenta de que la otra persona ya perdió el interés.
Puede responder algo que no corresponde exactamente a lo que le preguntaron.
Puede interpretar una frase de manera literal.
Puede no comprender una ironía, una metáfora o un doble sentido.
Puede decir algo completamente cierto… pero en un momento en que socialmente hubiera sido mejor no decirlo.
O puede saber perfectamente, en teoría, cómo debería comportarse y luego no conseguir llevar ese conocimiento a una situación real.
Repetir una norma no significa haberla comprendido
En el libro cuento el caso de un niño al que le pregunté por qué íbamos a trabajar juntos.
Me respondió:
“Para aprender a tener disciplina.”
Cuando le pregunté qué significaba disciplina, contestó:
“Portarme bien.”
Y cuando volví a preguntarle qué significaba portarse bien, me respondió:
“Ah, no sé.”
Había aprendido las palabras.
Pero no había construido realmente el significado de aquello que se esperaba de él.
Y esto es muy importante.
Porque muchas veces creemos que un niño entendió simplemente porque respondió “sí”, repitió lo que dijimos o puede explicarnos una norma.
Pero saber repetir algo no significa haberlo comprendido ni saber usarlo en la vida real.
¿Realmente entendió qué hacer con esa información?
Cuando existen dificultades pragmáticas, la repercusión puede verse en muchísimas áreas: las relaciones sociales, el aprendizaje, las emociones e incluso aquello que terminamos llamando “problemas de conducta”.
Por eso, antes de pensar:
“Ya se lo dije mil veces.”
puede ser útil preguntarnos:
“¿Realmente entendió lo que quise decir y sabe qué hacer con esa información?”
Porque comunicarse no es solamente tener palabras.
Es conseguir que lo que está en mi mente pueda llegar a la tuya… y poder comprender también lo que tú intentas hacerme llegar a mí.
Si esta lectura te acompañó…
De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.
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