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La conducta es comunicación

Por Marisa Angulo ·

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Una de las cosas que más me ayudó fue dejar de pensar en la conducta como “el problema”.

La conducta nos está dando información

Porque la conducta, en realidad, nos está dando información.

Cuando un niño grita, llora, se tira al suelo, se niega, se escapa, pega o se bloquea, está expresando algo de la forma que puede en ese momento.

Lo que ocurrió justo antes no siempre es el verdadero inicio

Y muchas veces nosotros vemos solamente lo último que ocurrió.

“Le dije que apagara la tablet y explotó.”

“Le pedí que se vistiera y empezó a gritar.”

“Entramos al supermercado y tuvo una pataleta.”

Pero si miramos únicamente ese instante, podemos perdernos todo lo que venía ocurriendo antes.

Tal vez estaba sobrecargado sensorialmente.

Tal vez no entendió lo que se esperaba de él.

Tal vez el cambio fue demasiado brusco.

Tal vez llevaba horas sosteniendo pequeñas incomodidades.

Tal vez no sabía cómo decir lo que necesitaba.

Tal vez simplemente aún no había aprendido otra manera de responder.

Por eso una de las preguntas más importantes no es:

“¿Cómo hago para que deje de hacerlo?”

Sino:

“¿Qué está pasando aquí?”

Mirar detonantes y habilidades que todavía faltan

En el libro explico que decir simplemente “se porta mal” sirve de poco.

Necesitamos mirar con más precisión:

¿Qué hace exactamente?
¿Cuándo ocurre?
¿Qué pasó inmediatamente antes?
¿Qué sucede después?
¿Qué habilidad puede estar faltando?

Cuando hacemos eso, la conducta empieza a dejar de parecer absurda.

Empieza a aparecer una lógica.

Recuerdo muchas situaciones con mi hijo en las que yo había repetido una indicación una y otra vez y pensaba:

“¡Pero si ya se lo he dicho mil veces!”

Hasta que comprendí que decirlo muchas veces no significaba necesariamente que él hubiera aprendido lo que yo esperaba.

Había cosas que necesitaba enseñarle de otra manera.

Con imágenes.

Paso a paso.

En un momento de tranquilidad.

Antes de que volviera a presentarse la situación.

Porque cuando el desborde ya está ocurriendo, no es necesariamente el mejor momento para enseñar. En el libro insisto justamente en mirar los detonantes y trabajar de forma más anticipatoria, en lugar de intervenir solamente durante o después del episodio.

Comprender no significa permitirlo todo

Y aquí hay algo fundamental:

comprender una conducta no significa permitirlo todo.

Significa saber qué estamos intentando enseñar.

Si solo conseguimos detener una pataleta hoy, probablemente mañana vuelva a aparecer.

Pero si entendemos qué la desencadena y qué herramienta le falta al niño, entonces podemos empezar a enseñarle una respuesta distinta.

Eso cambia completamente la mirada.

De:

“¿Cómo controlo esta conducta?”

a:

“¿Qué necesita aprender para que la próxima vez pueda responder de otra manera?”

Porque cuando aprendemos a leer la conducta, dejamos de pelear únicamente con lo que vemos por fuera.

Y empezamos a comprender lo que está ocurriendo por dentro.

Si esta lectura te acompañó…

De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.

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