¿Y si no tienes que resolverlo hoy?
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Cuando todo parece urgente
Vivimos rodeados de mensajes que nos empujan a resolver.
Decide.
Haz algo.
Sal de ahí.
Cámbialo.
Supéralo.
Pon límites.
Avanza.
Y sí, hay momentos en los que actuar es necesario.
Pero también existen situaciones que necesitan otra cosa.
Tiempo.
Espacio.
Observación.
Un poco de silencio.
Porque no todo lo incómodo es un problema que tenemos que solucionar de inmediato.
Hay emociones que todavía están organizándose.
Decisiones que necesitan madurar.
Relaciones que requieren ser observadas desde distintos lugares.
Preguntas cuya respuesta no aparece mientras seguimos presionándonos para encontrarla.
A veces lo que más pesa no es lo que está ocurriendo.
Es la sensación de que ya deberíamos saber qué hacer.
“Debería haber tomado una decisión.”
“Debería tenerlo claro.”
“Debería haberlo superado.”
“Debería dejar de sentirme así.”
Y esa urgencia añade una capa más a lo que ya estamos viviendo.
Dar espacio también es hacer algo
¿Qué pasaría si quitáramos el “debería”?
Tal vez podríamos mirar lo que ocurre con un poco más de honestidad.
No para quedarnos indefinidamente en el mismo lugar.
Sino para permitir que algo se ordene antes de actuar.
No todo avance es visible
A veces el cuerpo necesita tiempo para salir de la alerta.
A veces necesitamos comprobar cómo nos sentimos en distintos momentos.
A veces una decisión que ayer parecía urgente hoy se ve diferente.
Y otras veces la respuesta aparece de pronto, después de días de no encontrarla.
Eso también forma parte de un proceso.
No todo avance es visible.
Hay cosas que se están reorganizando incluso cuando parece que no estamos haciendo nada.
¿Qué pasa si hoy no tienes que resolverlo?
Por eso quizá hoy no necesites resolverlo.
Quizá solo necesites darte permiso para observarlo sin empujarte hacia una conclusión.
Mañana podrás volver a mirar.
Y tal vez algo ya se vea distinto.
Si esta lectura te acompañó…
De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.
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