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Otra forma de mirar

El silencio también puede ser una respuesta

Por Marisa Angulo ·

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No todo necesita palabras

Estamos muy acostumbrados a buscar palabras.

Explicar.

Nombrar.

Entender.

Contar lo que nos pasa.

Y muchas veces las palabras son necesarias.

Nos ayudan a ordenar la experiencia.

A compartirla.

A darle un lugar.

Pero no todo lo importante ocurre en el lenguaje.

Cuando algo empieza a integrarse

Hay momentos en los que algo empieza a cambiar y no sabemos muy bien cómo explicarlo.

El cuerpo también responde

Respiramos diferente.

El cuerpo se afloja.

Una sensación pierde intensidad.

Una imagen aparece.

Una pregunta deja de ser urgente.

O simplemente sentimos que ya no necesitamos seguir hablando.

Eso también puede ser una respuesta.

No porque el silencio tenga una explicación escondida.

Sino porque a veces el organismo encuentra una forma de completar algo sin pasar por una conclusión mental.

Puede ocurrir en una conversación.

En una sesión.

Caminando.

Mirando el mar.

O sentados sin hacer nada en particular.

De pronto algo deja de necesitar palabras.

Y ahí solemos cometer un error:

intentamos volver a explicarlo.

“¿Pero qué pasó?”

“¿Por qué estoy mejor?”

“¿Qué hice exactamente?”

Buscamos entender el cambio para sentir que podemos controlarlo.

Pero quizá no todo tenga que convertirse en una fórmula.

A veces basta con reconocer:

“Algo se movió.”

“Esto ya no pesa igual.”

“Ahora puedo estar aquí.”

Darle espacio al silencio

El silencio no siempre significa ausencia.

A veces es integración.

A veces es descanso.

A veces es simplemente un lugar donde algo puede terminar de acomodarse.

Por eso, cuando ya no hay nada más que decir, quizá no sea necesario llenar ese espacio.

Podemos aprender a quedarnos un momento ahí.

Escuchar.

Sentir.

Y permitir que lo que tenga que organizarse continúe haciéndolo sin nuestra intervención.

Si esta lectura te acompañó…

De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.

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