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Otra forma de mirar

No todo lo que pesa es tuyo

Por Marisa Angulo ·

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Cuando hacerse cargo se vuelve automático

Hay cosas que cargamos durante tanto tiempo que terminamos creyendo que forman parte de nosotros.

Responsabilidades.

Expectativas.

Miedos.

Formas de relacionarnos.

Maneras de estar pendientes de los demás.

Ideas sobre lo que deberíamos hacer, ser o sostener.

Algunas comenzaron muy temprano.

Hay pesos que aprendimos a llevar

Tal vez aprendimos que había que cuidar.

No molestar.

Resolver.

Estar disponibles.

Ser fuertes.

Mantener la calma.

O anticiparnos para que nada saliera mal.

Y con el tiempo esas formas de estar en el mundo dejaron de sentirse como elecciones.

Se volvieron automáticas.

¿Esto realmente me corresponde?

Por eso, cuando algo empieza a pesar, solemos preguntarnos:

“¿Por qué no puedo con esto?”

Pero quizá la pregunta podría ser otra:

“¿Esto realmente me corresponde?”

No todo lo que sostenemos es nuestro.

A veces cargamos emociones ajenas.

Problemas que intentamos resolver por otros.

Expectativas familiares.

Papeles que asumimos porque alguien tenía que ocuparlos.

O versiones de nosotros mismos que fueron útiles durante mucho tiempo, pero ya no encajan.

Soltar algo así no siempre es fácil.

Porque incluso lo que pesa puede resultar familiar.

Y dejarlo puede generar culpa, miedo o sensación de vacío.

¿Qué ocurre si dejo de hacerme cargo?

¿Qué pensarán?

¿Quién soy si ya no cumplo ese papel?

Por eso soltar no consiste simplemente en decidir:

“Esto ya no lo quiero.”

A veces primero necesitamos reconocer cuánto tiempo llevamos sosteniéndolo.

Qué función tuvo.

Qué nos permitió.

Y qué coste tiene seguir haciéndolo.

No todo necesita hacerse más liviano

Cuando vemos eso con claridad, algo cambia.

No porque desaparezca inmediatamente.

Sino porque dejamos de confundirlo con nuestra identidad.

Y entonces podemos empezar a preguntarnos:

“¿Qué quiero seguir sosteniendo?”

“¿Qué puedo devolver?”

“¿Qué ya no necesito cargar?”

Quizá no todo lo que pesa necesita hacerse más ligero.

Tal vez algunas cosas necesitan, simplemente, dejar de ser nuestras.

Si esta lectura te acompañó…

De vez en cuando envío una carta con ideas, reflexiones y nuevas formas de mirar lo que vivimos.

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