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Artículo

¿Qué es la sanación somática?

Muchas veces intentamos sanar entendiendo todo con la mente. Siempre hemos creído que los traumas o emociones no procesadas se guardaron en la mente, pero la mayoría de las veces, a pesar de entender lo sucedido, no podemos soltar capas de dolor que nos agobian y no comprendemos qué es lo que no nos permite actuar como quisiéramos.

Somático significa "relativo al cuerpo". ¿Te suena la palabra somatizar?

Es el cuerpo quien guarda memorias, emociones y experiencias. Mientras continúen ahí, el sistema nervioso no puede relajarse y esas memorias se van acumulando, generando muchas veces manifestaciones físicas o estados emocionales que no logramos explicar.

Cuando ayudamos al sistema nervioso a regularse, el cuerpo empieza a soltar de manera natural. Al regular el sistema nervioso, también permitimos que la energía fluya a través de todo el campo energético, llevando a la persona hacia un equilibrio más armónico.

El ritmo no lo marca la mente… lo marca el cuerpo. Y desde ahí, poco a poco, vamos liberando capas de las que no éramos conscientes que nos estaban limitando. El cuerpo guarda lo que la mente ya ni recuerda. A veces recuerdos muy antiguos, incluso memorias que no nacen en nuestra propia historia, sino en nuestro sistema familiar.

A veces no hace falta hacer más. Hace falta presencia, silencio y un espacio adecuado para que el cuerpo encuentre su propia armonía.

Es un acompañamiento o terapia suave en la que, a través de la coherencia que canalizo, se crea un espacio de presencia que facilita la sanación somática y la regulación del sistema nervioso.

Seguro te preguntarás, ¿cómo es eso que "canaliza coherencia"?

Cada persona tiene una forma natural de acompañar. En mi caso, además de mi formación y experiencia, tengo una sensibilidad y percepción mediúmnica que me permite percibir la energía y sostener un estado de presencia muy estable. Cuando estoy en sesión, no "hago" algo sobre la otra persona, ni intento cambiarla. Más bien entro en un estado de coherencia interna —de calma, orden y presencia— y desde ahí acompaño.