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La presencia

Por Marisa Angulo ·

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La presencia es algo que no se puede enseñar... se acompaña a despejar el camino; se va creando las condiciones para que aparezca.

La presencia no es estar siempre en calma

A veces confundimos la presencia. Creemos que es estar en calma todo el tiempo, o dejar la mente en blanco.

De sobrevivir a poder estar

Pero la presencia no es eso. Es más bien una disponibilidad... una forma de estar en el cuerpo, aquí y ahora.

Cuerpo, mente y esencia en un mismo lugar

Y no todos los sistemas nerviosos pueden acceder a eso al mismo tiempo. Por eso también es un camino... de sobrevivir, a vivir.

La presencia es disponibilidad para el aquí y ahora.

— Disponibilidad corporal, porque el cuerpo está aquí, sintiendo, registrando, sin huir ni tensarse innecesariamente.

— Disponibilidad mental, porque la mente no está perdida en el pasado o en lo que podría pasar, sino lo suficientemente tranquila para acompañar lo que está ocurriendo.

— Y disponibilidad espiritual, porque hay una apertura interior, una conexión con algo más profundo en uno mismo, que permite estar en la vida con sentido, con conciencia y con corazón.

La presencia no es una meta perfecta

En otras palabras, la presencia es cuando cuerpo, mente y esencia están en el mismo lugar al mismo tiempo. No significa que todo esté en calma, ni que no haya pensamientos o emociones, sino que hay espacio para sentir, pensar y vivir lo que está pasando sin tener que escapar de ello.

La presencia es, y al mismo tiempo no es, el objetivo.

No es el objetivo en el sentido de algo que haya que alcanzar, como si fuera un estado especial al que un día se llega y ya está. Porque la presencia no se logra de una vez para siempre, ni se sostiene todo el tiempo. No es una meta lejana ni un ideal perfecto.

Pero también es el objetivo, porque en el fondo lo que buscamos, cuando queremos vivir con más calma, con más verdad, con más coherencia, es justamente eso: poder estar aquí, en nuestra vida, sin irnos de nosotros mismos.

Volver, una y otra vez

Por eso la presencia no es un punto de llegada. Es el camino… y también la dirección en la que caminamos.

No es algo que se conquista, es algo que se va permitiendo, poco a poco, cada vez que volvemos al cuerpo, a la respiración, a este momento. Y, a veces, ese volver... se hace más fácil cuando no lo haces solo.

Para seguir profundizando

En Ecos de mi alma puedes seguir explorando esta misma mirada desde otro lugar.

Episodio 59: La presencia no se logra, se habilita cuando el cuerpo se siente seguro

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